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Una película de Khalil Joreige y Joana Hadjithomas con Catherine Deneuve y Rabih Mroué Estreno el 12 de junio Julio de 2006. Una guerra estalla en el sur del Líbano iniciada por Israel en respuesta a los ataques con cohetes y a la captura de dos soldados israelíes por el Hezbollah. Unos meses más tarde, Catherine Deneuve viaja a Beirut por primera vez para asistir a una gala de caridad. A pesar de que el tiempo es escaso y el viaje peligroso, la actriz emprende un viaje al sur del Líbano para ver por sí misma junto con el actor libanés Rabih Mroué las zonas afectadas por el conflicto. Comienza entonces una aventura imprevisible… ¿Será capaz la mirada de la actriz de capturadar la belleza de la zona visitada, a pesar de que los ojos de los libaneses, destrozados por la guerra, no puedan conseguirlo?
Selección oficial Cannes 2008 "Un Certain Regard"-Festival Internacional de Cine de Gijón 2008, Premio al Mejor Documental.
“Yo quiero ver”. Esta frase lapidaria abre el viaje de Catherine Deneuve hacia el sur del Líbano, destrozado tras la incursión del ejército israelí durante la última guerra en la región, en 2006. La Deneuve no resiste la tentación de contemplar con sus propios ojos los campos de batalla (ahí al lado, tan cerca), pero tiene que estar de vuelta en su hotel esa misma noche. Desea convertir en realidad las imágenes lejanas vistas en televisión, humanizar el desastre. Los realizadores Joana Hadjithomas y Khalil Joreige intentan disuadirla inútilmente: es aún demasiado peligroso, ella es una persona muy conocida y se correrían riesgos que quizá no quieran asumir. “Je veux voir”, les espeta con su mítica frialdad, contemplando a través de la ventana de un rascacielos la Beirut todavía desgarrada por los últimos bombardeos. En teoría, todo está preparado, el recorrido, las paradas, todo en un día, no hay más tiempo. “Ya no sabemos qué escribir, qué historias contar, qué imágenes mostrar. Nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Qué puede hacer el cine?”. Ésta era la situación de Hadjithomas y Joreige cuando en su país estalló de nuevo la guerra. Decidieron invitar a visitar el Líbano a un icono del cine, Catherine, e intentar utilizarla como amplificador de su denuncia. Aceptó. El actor favorito de los realizadores, Rabih Mroué, sería su chófer y su guía. Él también quería ver, él, que había visto sólo a través del televisor los resultados de la invasión en aquella zona del país, su tierra natal, a la que no volvía desde hacía años. Él quería ver con sus propios ojos, pero para él, este viaje suponía bordear el precipicio emocional. En una insólita mezcla de escenas dramatizadas, preparadas en guión, y otras puramente documentales, los dos actores, seguidos en otro coche por la troupe y el guardaespaldas de Deneuve, ponen rumbo al sur. Recorren los escenarios de la catástrofe. Entre los escombros, buscan la casa de la abuela de Mroué, pero no la encuentran. El actor ya no reconoce el barrio en el que transcurrieron los veranos de su infancia, las bombas arrasaron casas, hicieron desaparecer callejuelas, borraron el pasado. La actriz levanta expectación allí por donde pasa, la reconocen. La reconocen también los cascos azules que controlan la frontera y se fotografían con ella, pañuelo en la cabeza. La inexpugnable francesa se relaja poco a poco al lado de su acompañante. Intiman a lo largo de las horas de automóvil que comparten. Se conmueve. Surgen momentos cómicos y tiernos y descomunales despistes…Llegan al confín con Israel y protagonizan una escena tristemente surreal. Ya es tarde, tienen que volver a la ciudad. Desde la carretera, aún les da tiempo a contemplar el mar marrón de escombros de la capital. Y Catherine vuelve al mundo, a su mundo de mito viviente, pero ¿volverá alguna vez al Líbano? Quizá sí. Ricardo Apilánez. Periódico del Festival Internacional de Cine de Gijón, 21/11/ 2008.
Página de la pelí
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Acabo de descubrir cómo funcionaba lo del podcast y está genial porque se m...
¡¡¡Enhorabuena por la iniciativa!!!